Teatro Picadilly, del cine Loire a las comedias de la avenida Corrientes
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La sala de Corrientes 1524 conserva una historia ligada a las transformaciones del espectáculo porteño. Antes de recibir el nombre con el que se la conoce actualmente, fue el cine Loire. Su trayectoria teatral reúne comedias, musicales, propuestas de humor y encuentros entre artistas de distintas generaciones.
El Teatro Picadilly es una sala del circuito teatral de Buenos Aires ubicada en el barrio de San Nicolás, junto al Teatro San Martín. En su escenario se presentaron espectáculos como Chicas católicas, Los 39 escalones y Mujeres de ceniza, pero su historia cultural comenzó antes de esas temporadas y estuvo vinculada con otro lenguaje artístico, el cine.
Reconstruir su recorrido también permite observar los cambios de la avenida Corrientes. Algunas de sus antiguas salas cinematográficas se transformaron en librerías o espacios destinados a otras actividades. En el caso del antiguo Loire, el lugar continuó recibiendo espectadores mediante su conversión en teatro.
Un local de baile antes de la pantalla
El catálogo Cines de Buenos Aires. Patrimonio del siglo XX identifica un antecedente del espacio de Corrientes 1524 como local de baile. Más tarde, el empresario y programador Alberto Kipnis impulsó su transformación en el cine Loire, con una remodelación a cargo de Armando López León.
El relevamiento registra al Loire en 1967 y señala que tenía menos de trescientas localidades. Su apertura cinematográfica estuvo asociada con Julieta de los espíritus, la película de Federico Fellini protagonizada por Giulietta Masina.
Ese origen lo vinculó con una programación que encontraba en el cine de autor una parte central de su identidad. El mismo catálogo menciona que allí se estrenó Las alas del deseo, de Wim Wenders, otro título representativo de esa orientación.
El Loire y los cines de la L
Durante las décadas de expansión del cine de arte porteño, el Loire integró el circuito conocido como los “cines de la L”. Esa denominación reunía salas como el Lorraine, el Lorange y el Losuar, vinculadas con la actividad de Alberto Kipnis.
La concentración de estos espacios en Corrientes y sus alrededores ofrecía al público la posibilidad de acceder a películas que ampliaban la oferta del circuito comercial. La experiencia de ir al cine se relacionaba, además, con las librerías, los cafés y las conversaciones que prolongaban las funciones fuera de la sala.
El posterior cambio de actividad del Loire formó parte de la transformación de ese paisaje cinematográfico. Su dirección permaneció vinculada con el espectáculo, aunque la pantalla dejó lugar a las representaciones en vivo.
El Picadilly ya tenía actividad teatral en 1998
La trayectoria del Picadilly como teatro puede documentarse, al menos, desde 1998. Una crónica de La Nación, publicada el 10 de agosto de ese año, describía al público que esperaba para ingresar a Humor a puro smoking.
Ese registro permite ubicar su actividad escénica varios años antes de los títulos que luego alcanzarían mayor continuidad en su cartelera. La sala ya recibía propuestas de humor y formaba parte de las opciones teatrales de la avenida.
Durante 1999 también estuvo vinculada con experiencias de teatro leído y semimontado. Estas modalidades ponen el acento en el texto y la interpretación, con una utilización más acotada de escenografía y recursos de producción.
La diversidad de esas primeras referencias muestra que el escenario no estuvo dedicado exclusivamente a una clase de espectáculo.
Las propuestas de los primeros años del nuevo siglo
En 2004, la programación del Picadilly incluyó Te digo más, basada en cuentos de Roberto Fontanarrosa, con Manuel Vicente y Pablo Brichta. La propuesta trasladaba al escenario el humor y las situaciones del escritor rosarino mediante el trabajo de sus intérpretes.
Ese mismo año se presentó Reflejos en el agua, de Alberto Borla, dirigida por Federico Palazzo, con Viviana Saccone, Graciela Pal y Claudio Garófalo. Según el registro profesional de su director, el espectáculo incorporó interpretación simultánea en lengua de señas.
También en 2004 llegó Cartas de amor, de A. R. Gurney, interpretada por Selva Alemán y Arturo Puig, con dirección de Oscar Barney Finn y versión de Fernando Masllorens y Federico González del Pino. La relación entre sus protagonistas se reconstruía a través de la correspondencia que intercambiaban a lo largo de sus vidas.
Estas producciones permiten reconocer una programación en la que convivían literatura, humor y obras sostenidas por la actuación.
El musical también encontró su lugar
En enero de 2005, el Picadilly recibió una reposición de Te quiero, sos perfecto… cambiá, dirigida por Ricky Pashkus.
El elenco estuvo integrado por Karina K, Lucila Gandolfo, Marcelo Trepat y Rodolfo Valss. La comedia musical abordaba las relaciones de pareja mediante escenas y canciones, con una estructura que recorría distintas situaciones de la vida afectiva.
Su paso por la sala incorporó otro género a una trayectoria que ya reunía propuestas de formatos diversos.
Chicas católicas y sus sucesivas temporadas
En julio de 2005 se estrenó en el Picadilly Chicas católicas, de Casey Kurtti, con dirección de Alicia Zanca y adaptación de Miguel Abeledo Piñeyroa.
La puesta reunió a Julia Calvo, Fabiana García Lago, Verónica Llinás y Muriel Santa Ana. A través de los recuerdos de un grupo de mujeres, la historia reconstruía la infancia y la adolescencia en un colegio religioso, los mandatos de la educación recibida y el descubrimiento de la vida adulta.
En septiembre de 2006, el espectáculo celebró sus primeras 250 funciones. La continuidad se extendió a nuevas temporadas y cambios de elenco, y en enero de 2007 comenzó su tercera temporada.
La relación de la obra con el Picadilly tuvo, además, un nuevo capítulo con su regreso en 2019. Esa reposición recuperó un título que había contribuido a darle visibilidad a la sala durante la década anterior.
Los 39 escalones y una relación sostenida con el teatro
Otro espectáculo estrechamente asociado con el Picadilly fue Los 39 escalones. La versión teatral de Patrick Barlow recuperó la historia de John Buchan y la película de Alfred Hitchcock para convertirlas en una comedia de espionaje, persecuciones y cambios de identidad.
La puesta dirigida por Manuel González Gil debutó en abril de 2010 con Fabián Gianola, Laura Oliva, Diego Ramos y Nicolás Scarpino.
Uno de sus recursos centrales era la multiplicación de personajes interpretados por un elenco reducido. Las situaciones de acción y los desplazamientos se resolvían mediante convenciones teatrales que hacían visible el juego de los actores.
La producción tuvo sucesivas temporadas y modificaciones en su elenco, entre ellas la incorporación de Fabián Mazzei. En 2022, el título volvió al Picadilly con una nueva formación que incluía a Fabián Vena y Andrea Rincón.
El don de la palabra y los cruces entre personajes
En enero de 2013, el escenario recibió El don de la palabra, del dramaturgo australiano Andrew Bovell, con dirección de Alejandro Tantanian.
Gerardo Romano, Andrea Politti, Gonzalo Heredia y Sofía Castiglione integraron el elenco. La incorporación de esta obra amplió el recorrido de la sala por la dramaturgia contemporánea internacional y reunió a intérpretes con trayectorias en teatro, cine y televisión.
Mujeres de ceniza reunió a cuatro figuras del espectáculo
En agosto de 2014 comenzó a presentarse Mujeres de ceniza, de Sergio Marcos y Martín Guerra, dirigida por Roberto Antier y producida por Aldo Funes.
La obra reunió a Nora Cárpena, Mercedes Carreras, Zulma Faiad y Silvia Montanari. El punto de partida era el encuentro de cuatro amigas al cumplirse un año de la muerte del marido de una de ellas.
Desde esa reunión, la trama combinaba humor, conflictos y misterio para abordar la amistad, la sexualidad, el matrimonio y las huellas del tiempo en las relaciones personales.
El espectáculo también propició el encuentro de cuatro carreras construidas en diferentes ámbitos del espectáculo argentino.
Una sala con propuestas de distintos formatos
La programación del Picadilly continuó incorporando comedias, espectáculos musicales y propuestas de humor.
Durante 2026 se presentó ¡Morite, Beba!, escrita por Virginia Flammini y dirigida por Gabriel Villalba, con Marian Moretti, Julián Pucheta y Marco Gianoli. La obra trabajaba con el humor negro y las tensiones entre sus personajes.
Entre las propuestas anunciadas para la sala también figura Alrededor, un musical de rock y pop. La convivencia de estos formatos prolonga una característica reconocible de su recorrido, la alternancia entre producciones con diferentes necesidades escénicas y públicos.
Fechas y espectáculos de su recorrido
- 1967: el catálogo Cines de Buenos Aires. Patrimonio del siglo XX registra al cine Loire en Corrientes 1524.
- 1998: una crónica periodística documenta funciones de Humor a puro smoking en el Teatro Picadilly.
- 1999: la sala participa de la actividad porteña de teatro leído y semimontado.
- 2004: se presentan Te digo más, Reflejos en el agua y Cartas de amor.
- 2005: llegan Te quiero, sos perfecto… cambiá y Chicas católicas.
- 2006: Chicas católicas celebra sus primeras 250 funciones.
- 2010: debuta Los 39 escalones, dirigida por Manuel González Gil.
- 2013: se presenta El don de la palabra, dirigida por Alejandro Tantanian.
- 2014: comienza la temporada de Mujeres de ceniza.
- 2019: Chicas católicas regresa al Picadilly.
- 2022: una nueva reposición de Los 39 escalones vuelve a la sala.
- 2026: su actividad incluye funciones de ¡Morite, Beba!.
Información útil
- Nombre: Teatro Picadilly.
- Dirección: avenida Corrientes 1524.
- Barrio: San Nicolás.
- Ciudad: Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
- Referencia de ubicación: junto al Teatro San Martín.
- Programación: obras teatrales, comedias, musicales y espectáculos de humor.
- Entradas: consultar la boletería y el sistema de venta correspondiente a cada producción.
- Antes de asistir: verificar fecha, horario, duración y clasificación de la función elegida.
El recorrido del Picadilly conecta la memoria del cine de arte con distintas etapas del teatro comercial porteño. Por su dirección pasaron espectadores convocados por películas de autor, textos argentinos, musicales y comedias de larga permanencia. Esa sucesión de usos y propuestas permite entender su lugar en Corrientes como parte de una historia cultural construida tanto por los artistas como por el público que vuelve a ocupar sus butacas.
